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Mi calvario escolar se asemejaba al dolor de una quemadura en la piel

Mi calvario escolar

Todavía las recuerdo. Recuerdo cómo guardaba mi reloj en el interior del estuche para no estar continuamente mirando la hora y evitar comprobar así, casi con sufrimiento, que el tiempo no avanzaba tan rápido como me gustaría. Recuerdo cómo me temblaban las piernas cada vez que la profesora me sacaba a la pizarra a pelearme con los números. Ante mis respuestas dubitativas, ella siempre me preguntaba si era gallega. Y sí, en sus clases cumplía con uno de los tópicos gallegos por excelencia: la indecisión. Y diría que, junto con ella, sentía cierta indiferencia hacia las matemáticas. Leyendo sobre el tema descubro que un estudio de la Universidad de Chicago asegura que algunas personas pueden llegar a ponerse tan ansiosas al resolver un problema matemático, que sus cerebros experimentan una reacción similar a la que produce el dolor de una quemadura en la piel. Ni yo misma hubiese descrito mejor esa ansiedad que se adueñaba de mí en la hora escasa que duraban las clases de matemáticas.

Tal vez mi aversión hacia ellas se debe a que, en mi época, no existían programas tan interesantes como sobre el que os voy a hablar hoy: “Aloha Mental Arithmetic”, un sistema que surgió en Malasia en 1993.

La hora del hemisferio derecho

Bajo el lema “Tu hijo puede lograr todo lo que se proponga”, este programa de desarrollo mental consigue estimular el hemisferio derecho de los niños y niñas dotándolos de herramientas que les ayuden en su día a día, en sus estudios, etc. “En los colegios se potencia más el hemisferio izquierdo que es el que almacena información numérica y teórica y se olvidan del derecho que es el más original”, explica Patricia Pascual, Delegada del Curso Aloha en Bilbao.

Por ello, para desarrollar la imaginación y la creatividad ubicadas en la parte derecha del cerebro, el objetivo de Aloha es darles a los niños y niñas las herramientas necesarias para que sean capaces de construir sus propios aprendizajes en lugar de llenarles la cabeza de contenidos.

Forma de trabajar

Para afrontar retos con imaginación, los pequeños trabajan con dos superhéroes llamados Rebeka Eureka y John Neurón que deberán enfrentarse a numerosos villanos que les complican la vida. Uno de los desafíos que se les puede presentar es, por ejemplo, desactivar una bomba que explotará en caso de no conseguir los cinco números que la desactiven. “Esos dígitos los obtendrán a través de cálculos matemáticos», explica entusiasmada Patricia. Así, los niños y niñas entrenan sus neuronas de una forma amena y lúdica.

El cálculo mental aritmético lo trabajan con el ábaco lo que les ayuda a adquirir una gran precisión y velocidad en la resolución de operaciones aritméticas. Además, los niños y niñas mejoran otras habilidades como:

  • Atención y concentración
  • Memoria fotográfica
  • Pensamiento Lógico
  • Capacidad de escucha
  • Orientación espacial (poner en marcha el pensamiento tridimensional)
  • Creatividad (afrontar retos con imaginación)

“La parte del ábaco y del cálculo mental es calcado al modelo asiático pero la experiencia Aloha es un programa específico desarrollado junto con la Sociedad Española de Pediatría y se adapta a las características de los niños españoles”, comenta Patricia.

El ábaco ayuda a los niños a adquirir destrezas en la resolución de operaciones aritméticas

Coste de las clases Aloha

A los seis meses, los resultados de las clases son visibles y muy positivos en todas las asignaturas. Aloha nació en plena crisis económica (2009) lo que no frenó el deseo de los padres de invertir en la educación de sus hijos. Los niños y niñas acuden dos días por semana a clase (algunos dos horas seguidas y otros optan por venir dos días) y el precio alcanza los 49 euros al mes. Se imparten como actividades extraescolares en colegios tanto públicos, como privados o concertados y también en sus academias. La franja ideal para trabajar con este programa abarca de los cinco a los 13 años que es cuando, según Patricia, el cerebro de los niños y niñas presenta un mayor potencial.

Alumnos de Educación Infantil

Pero como nuestro cerebro es como un músculo que cuanto más se entrena, más se desarrolla los pequeños de entre tres y cinco años también pueden comenzar a recibir clases Aloha. Para ellos, se creó el programa de estimulación temprana “Kitsune” que estimula a los alumnos de Educación Infantil en tres dimensiones:

  • Los niños y niñas aprenden el concepto de número, tocándolo. Son las llamadas “matemáticas manipulativas”. “El niño asume el concepto de par e impar porque, al manipular las fichas, comprueba que un número par lo es porque visualiza a su pareja”, ejemplifica Patricia. Además, aprenden nociones básicas de aritmética como sumar o restar pero siempre a través de materiales multisensoriales y por descubrimiento propio.
  • A través del “taller de emociones” para que los pequeños sean capaces de expresar cómo se sienten y cómo pueden expresar esos sentimientos.
  • A través de la psicomotricidad porque, en esta etapa, los pequeños realizan muchos aprendizajes a través del movimiento. Ese movimiento se trabaja, por ejemplo, con el juego de la silla que adquiere nuevas dimensiones en Aloha y deja de ser un juego competitivo para convertirse en cooperativo. El pequeño que se quede sin silla no será eliminado sino que buscará a alguien que quiera sentarse con él. “Al final del juego, sólo queda una silla donde todos los participantes tienen que sentarse y crean verdaderas torres humanas valiéndose de su creatividad”, comenta dichosa Patricia.

Los niños y niñas aprenden el concepto de número manipulando fichas como estas

Mantener el cerebro de los adultos en forma

Como la edad es el principal factor asociado al envejecimiento de nuestras neuronas, en Aloha no se olvidan de las personas mayores de 50 años por lo que han creado el programa “BrainFactory” para seguir trabajando las conexiones neuronales de los adultos. “Gente cuyos padres han padecido alguna enfermedad neurodegenerativa y están preocupados por heredarla, personas que ya están en la primera fase de deterioro cognitivo o jubilados que necesitan continuar haciendo algo demandan este programa”, explica Patricia.

De los 400 colegios que hay en Vizcaya, 50 siguen la política de Aloha Mental Arithmetic que sigue asumiendo nuevos retos como el de desarrollar un programa específico para los niños y niñas de entre 11 y 13 años. En él, deberán tener en cuenta otras habilidades muy importantes para el futuro de estos chavales. ¡Los chicos de Aloha ya están entrenando sus neuronas para buscar soluciones alternativas para esta franja de edad!

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